Vender y alquilar

Filtrar las visitas al vender un piso

Enseñar un piso cansa. Y la mitad de quien pide visita no puede comprarlo: viene a comparar, a mirar el barrio o a curiosear la casa del vecino. Filtrar por teléfono ahorra tardes enteras y no espanta a nadie que fuera a comprar de verdad.

Cuatro preguntas por teléfono

No es un interrogatorio, es una conversación de tres minutos antes de dar una hora. Quien va en serio contesta sin problema; quien no, se descuelga solo.

  • ¿Cómo lo va a pagar? Con hipoteca es lo normal. La pregunta útil es si ya ha hablado con el banco y tiene una cantidad aprobada.
  • ¿Tiene que vender antes? Cambia el plazo entero de la operación. No descarta a nadie, pero conviene saberlo el primer día.
  • ¿Para cuándo necesita entrar? Si tú te mudas en seis meses y él en uno, mejor hablarlo antes que después de las arras.
  • ¿Ha visto el anuncio entero? Si no sabe que es un tercero sin ascensor, no hace falta que suba a descubrirlo.
Tres minutos de teléfono ahorran una tarde de escalera.

Cómo organizar las visitas

Agrúpalas. Dos tardes fijas a la semana, con media hora por visita y sin solaparlas. Concentrar te evita vivir pendiente del móvil y, de paso, el piso está presentable dos días y no siete. Confirma por escrito la víspera: se cae mucha gente y así lo sabes antes de salir de casa.

No enseñes solo si puedes evitarlo. No por desconfianza sistemática, sino porque una segunda persona ve cosas que tú no ves y porque estar acompañado es sentido común. Antes de cada visita, guarda joyas, dinero, llaves de repuesto, documentación y recetas médicas. No dejes a la vista facturas ni cartas: llevan tu nombre, tu banco y tus consumos.

  • Nunca des una copia de las llaves a quien no sea un profesional con contrato firmado contigo.
  • No pidas el DNI en la puerta: no hace falta para enseñar un piso. Si apuntas nombre y teléfono, son datos personales y no tienen por qué acabar en un grupo de WhatsApp.
  • Deja que recorran solos una parte. Quien se para en una habitación es quien se la está imaginando.
Lee también: Vender con inmobiliaria o por tu cuenta Qué hace realmente una agencia por su comisión, qué puedes hacer tú, y cuándo cada opción es la buena.

Qué llevar y qué decir

Ten a mano la carpeta: nota simple, certificado energético con su etiqueta, superficie útil y construida, cuota de comunidad, recibo del IBI y las últimas actas. Quien está interesado de verdad puede requerirte esa información antes de formalizar nada y antes de entregar cualquier cantidad a cuenta, así que enseñarla en la visita solo adelanta trabajo y transmite que no escondes nada.

Los defectos se cuentan tú, no los descubre él. La humedad de la esquina, el ruido del bar de abajo, la derrama del ascensor. Contarlo pronto te quita la peor conversación de la negociación: aquella en la que el comprador cree haber encontrado algo que le ocultabas y reajusta la oferta por ello.

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Fuentes: Ley 12/2023, de 24 de mayo, por el derecho a la vivienda, artículo 31. Texto consolidado del BOE.

Texto revisado el 20/08/2026. Las cifras de anuncios, precios y gangas se calculan con el catálogo de hoy.