El mercado, con datos
Cambiar las ventanas de un piso
Cambiar las ventanas es la reforma que más se nota en la factura y en el ruido. También es la que más veces acaba en discusión con la comunidad, porque la ventana no es sólo tuya: la parte que se ve desde la calle es de todo el edificio.
Dónde acaba tu piso
El Código Civil incluye entre los elementos comunes las fachadas, con los revestimientos exteriores de terrazas, balcones y ventanas, incluyendo su imagen o configuración, los elementos de cierre que las conforman y sus revestimientos exteriores. Dicho de otro modo: el hueco y el aspecto exterior no son tuyos, aunque la ventana se abra desde tu salón.
A la vez, cada propietario puede modificar los elementos arquitectónicos, instalaciones y servicios de su piso siempre que no menoscabe la seguridad del edificio, su estructura general, su configuración o estado exteriores, ni perjudique los derechos de otro propietario. Y debe dar cuenta de las obras previamente a quien represente a la comunidad.
Qué se puede hacer sin junta y qué no
- Normalmente sí: sustituir la carpintería por otra del mismo color, el mismo despiece y el mismo aspecto desde fuera, aunque cambie el material o el vidrio.
- Normalmente no: cambiar el color, el número de hojas, el tamaño del hueco, poner una persiana exterior distinta a la del resto o cerrar el balcón. Eso altera la configuración exterior y toca acuerdo de junta.
La forma barata de resolverlo es preguntar antes en la comunidad si hay un criterio aprobado. Muchas lo tienen escrito en el acta desde que el primer vecino cambió las suyas, y basta con seguirlo. Deja el aviso por escrito, aunque te digan que sí de palabra.
Si la fachada está protegida
Un edificio catalogado o incluido en el conjunto histórico juega con otras reglas. Manda el catálogo del planeamiento de tu ayuntamiento, que puede imponer materiales, colores, despiece e incluso el tipo de vidrio, y exigir licencia con proyecto en lugar de la declaración responsable habitual. No hay una regla general que valga para toda España: lo fija la ordenanza y el catálogo de cada municipio, y a veces hace falta informe de patrimonio de la comunidad autónoma. Pregunta en urbanismo antes de encargar nada, porque una carpintería a medida no se devuelve.
Y si el edificio está catalogado, arrastra además obligaciones de conservación que no dependen de su antigüedad. Mételas en la cuenta antes de decidir.
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Menos ruido de calle, menos condensación en los cristales y menos gasto de calefacción. En un piso antiguo, cambiar ventanas suele ser la obra con mejor relación entre lo que cuesta y lo que se nota, y además mejora la letra del certificado energético, que hay que enseñar al vender.
Pide dos o tres presupuestos con la misma descripción: perfil, vidrio, tipo de apertura y quién repone el alféizar y la pintura al terminar. La mitad de las sorpresas están en esa última línea.
Esto es información general, no asesoramiento fiscal ni jurídico. Los tipos y las bonificaciones cambian, y hay requisitos que dependen de tu caso. Antes de firmar nada, confírmalo con tu gestor o en la Agencia Tributaria de Castilla-La Mancha.
Lo que está por debajo de lo que se pide en su zona
Comparamos cada anuncio con la mediana de su mismo tipo en su mismo municipio. Lo que sale por debajo, lo enseñamos aquí.
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